Diferencias entre 18, 14 y 24 quilates
Cuando alguien entra en una tienda de
compra venta de oro, una de las dudas más habituales es esta: qué diferencia hay entre el oro de 18, 14 y 24 quilates. Parece una pregunta sencilla, pero en realidad afecta a tres cosas clave: la pureza de la pieza, su uso real y su valor a la hora de
vender oro. El problema es que muchas veces se mezclan conceptos y se da por hecho que “cuantos más quilates, mejor” o, peor todavía, que una joya puede ser de 24 quilates y pagarse al precio que marca el oro en los mercados internacionales. Y no. Ahí conviene pisar freno. Lo primero que hay que dejar claro es qué significan los quilates. Los quilates indican la pureza del oro, es decir, la cantidad de oro fino que contiene una pieza. El
World Gold Council explica que el oro de 24 quilates es oro puro, mientras que los quilatajes inferiores contienen una mezcla de oro con otros metales. En España, además, las leyes admitidas para objetos de oro comercializados incluyen 999, 916, 750, 585 y 375 milésimas, según recoge la
normativa sobre metales preciosos. Dicho de una forma sencilla: los quilates no hablan del tamaño de la joya, ni de si “brilla más”, ni de si tiene más diseño. Hablan de cuánta cantidad real de oro hay dentro de la pieza. Y eso, en una operación de
compra venta de oro, importa mucho más que la apariencia. Dos cadenas pueden parecer casi iguales y, sin embargo, tener un valor distinto si una es de 18 quilates y la otra de 14. El oro, en esto, es bastante poco sentimental. Va a pureza, peso y poco más. Aquí llega la aclaración importante que el lector debe tener clarísima: el oro de 24 quilates no es el oro habitual de la joyería. El de 24 quilates equivale a 999 milésimas o un 99,9 % de pureza, pero precisamente por eso es un material demasiado blando para la joyería de uso diario. Por norma general, cuando se habla de 24 quilates se está hablando sobre todo de lingotes y productos de inversión, no de anillos, pendientes o cadenas para llevar puestos cada día. Así que, cuando alguien acuda a una empresa donde
compramos oro, no debería dar por hecho que sus joyas son de 24 quilates, porque lo normal es que no lo sean. Este punto evita una confusión muy común. Hay personas que ven el precio del oro en prensa económica o en páginas financieras y piensan que sus joyas se pagarán exactamente a ese mismo valor por gramo. Pero ese precio de referencia corresponde al mercado mayorista internacional. La
LBMA Gold Price, que es uno de los principales referentes globales, se utiliza como benchmark del oro en el mercado profesional de Londres, y la propia LBMA explica que el comercio de metales preciosos funciona como un mercado mayorista para profesionales. Es decir, no estamos hablando del mismo producto ni del mismo contexto que una joya usada que llega a un establecimiento físico para ser tasada. Por eso, cuando una persona viene a
vender oro, tiene que entender que una joya usada no se valora igual que un lingote de inversión cotizado en un mercado internacional. Una joya puede ser de 18 o 14 quilates, puede tener soldaduras, piedras, cierres, desgaste o partes que no son oro puro. Además, la operación real de compra incluye comprobación, clasificación y tratamiento del metal. Pensar que una pulsera usada se pagará como si fuera oro fino de mercado internacional es partir de una expectativa equivocada. Y cuando se empieza por ahí, luego llegan las decepciones. El oro de 18 quilates, por ejemplo, equivale a 750 milésimas. Eso significa que la pieza contiene un 75 % de oro puro y un 25 % de otros metales. Esa combinación hace que sea una opción muy habitual en joyería, porque mantiene una pureza alta y al mismo tiempo ofrece una resistencia razonable para el uso diario. De hecho, la ley 750 aparece entre las reconocidas legalmente en España para la comercialización de objetos de oro. Por eso es tan frecuente encontrar alianzas, anillos, cadenas o pendientes de 18 quilates en una tienda de
compra venta de oro. El oro de 14 quilates equivale a 585 milésimas, es decir, un 58,5 % de oro puro. Tiene menos contenido de oro que el de 18, pero a cambio suele ser más duro y resistente por la mayor proporción de otros metales en la aleación. También está reconocido por la legislación española como una ley válida para su comercialización. Esto significa que, si dos piezas pesan lo mismo, una de 18 quilates tendrá más oro fino que una de 14 y, por tanto, su valoración normalmente será superior. La diferencia no está en lo bonita que sea la joya, sino en la cantidad de oro real que contiene. Entonces, cuál vale más. En términos de contenido de oro, una pieza de 18 quilates vale más que una de 14 si ambas pesan lo mismo, porque contiene una proporción mayor de metal precioso. Y el de 24 quilates, insistimos, corresponde al oro puro, pero se asocia principalmente a lingotes y no a joyería convencional. Por eso, en el mundo real de la joyería usada, la comparación más habitual está entre 18 y 14 quilates, no entre 18 y 24 como a veces imagina el cliente antes de entrar por la puerta. Otra cuestión importante es cómo saber de cuántos quilates es una pieza. Muchas joyas llevan un contraste o punzón con cifras como 750, 585 o 999. Esas marcas sirven para identificar la ley del metal y forman parte del sistema de control previsto en la normativa española. Aun así, no siempre basta con mirar una cifra diminuta a simple vista. Hay piezas antiguas con marcas desgastadas, cierres cambiados o zonas difíciles de leer. Por eso, antes de sacar conclusiones, lo sensato es pedir una revisión profesional. Improvisar con una lupa casera tiene el mismo rigor técnico que adivinar el tiempo mirando una tostada. Al final, la clave para quien quiere
vender oro es sencilla: no asumir. No asumir que todas las joyas son de 24 quilates. No asumir que se pagarán al precio del oro de los mercados internacionales. Y no asumir que dos piezas que parecen iguales valen lo mismo. En una tasación seria cuentan la pureza, el peso y la composición real de la pieza. Cuanto más claro tenga eso el cliente, más fácil será entender la valoración y tomar una decisión con los pies en el suelo. Si tienes joyas en casa y no sabes si son de 18 o 14 quilates, o quieres salir de dudas antes de acercarte a una
compra venta de oro, lo mejor es pedir una valoración clara y transparente. En Orocash Valencia puedes hacerlo desde nuestro apartado de
contacto o, mejor todavía,
venir a vernos para revisar tus piezas con calma. Y, si te interesa profundizar por tu cuenta, puedes consultar cómo se define la pureza del oro en la
guía sobre joyería del World Gold Council y cómo funciona el precio de referencia internacional en la
LBMA. Si quieres, te lo dejo en la siguiente respuesta ya pulido para SEO con meta título, meta descripción y una imagen sugerida de 500 x 500.